[Columna de Opinión] El miedo de ser visita

Por: Francisco Herrera

Este día sábado, Cobreloa consiguió su primer triunfo como visitante en lo que va de temporada, en encuentro válido por Copa Chile y ante un equipo de menor envergadura como resultó ser Ovalle. ¿Por qué los dirigidos por Rodrigo Pérez no han podido sumar de a tres unidades en el torneo de ascenso? Probablemente una multiplicidad de factores no permiten a los “Zorros del Desierto” generar el éxito en el contexto de visitantes.

Triunfo por cuatro goles contra uno, significó la primera victoria de Cobreloa como visitante en esta temporada. Si bien el triunfo se da en una competición oficial como lo es Copa Chile, el elenco de Rodrigo Pérez está al debe en esta faceta en lo que significa el torneo de Primera B. Actualmente los naranjas marchan en la novena posición del torneo con 15 puntos a 11 unidades de diferencia con el puntero del torneo, Cobresal. 4 triunfos, 4 derrotas y 3 empates son la cosecha del elenco loíno. A inicios de temporada, el discurso del cuerpo técnico era claro, sumar de a 3 como local y generar la mayor cantidad de puntos posibles como visitante. Ya se perdió como local y no se ha podido ganar como visitante, ¿qué pasa con Cobreloa que no puede sumar de a tres como visitante? La explicación presenta tres variables a considerar.

  1. Convencimiento táctico: Pareciera que Cobreloa sólo está convencido de cómo jugar cuando se posiciona en la cancha del estadio Zorros del Desierto. Generalmente sobre los pastos calameños se ha visto un equipo con mayor dinámica, que siente cierta protección por la altura, por estar en casa. De todas formas no muchos triunfos han sido fáciles, lo que denota a su vez una especie de sentimiento de que el triunfo debería llegar por jugar en Calama. Falta un convencimiento táctico que primero permita solidificar al elenco en torno a las tareas a cumplir y el juego a realizar, para poder llevar y realizar esto en cualquier cancha del país. Jugando de visita el elenco se siente desprotegido, timorato, sin ganas de concretar.
  2. Fortaleza mental y grupal: Si el discurso de cómo afrontar el presente torneo ya quedó obsoleta, no puedes evitar la reinvención, pues el grupo adolece de una reconfirmación de objetivos. Más allá del sólo hecho de la existencia de un convencimiento táctico, también debe existir una cohesión grupal en torno a objetivos claros que permitan desarrollar con entereza mental y fortaleza grupal, los partidos que restan en la temporada. No se puede entrar a una cancha a jugar por jugar, tiene que haber una motivación para hacerlo y tratar de conseguir un resultado específico. Parece ser que cuando las cosas no se dieron de la manera en que estaban planificadas, el equipo decayó en su motivación por lograr el ascenso. La escasa experiencia del cuerpo técnico como equipo de trabajo, puede ser un aliciente para el hecho de no poder superar esta situación.
  3. Planificación de los viajes: Este ya es un punto extra y puede resultar rebuscado, pero en conocimiento de la escaza prolijidad institucional que hace un tiempo arrastra el club, no resulta impensado considerar que los viajes a disputar los encuentros como visitantes, puedan estar afectando el desarrollo del equipo por existir escaza o baja planificación, ausencia de condiciones para un buen trabajo y por ende, complicaciones para desarrollar lo entrenado.

Bajo estos puntos, es posible entender que la presión por lograr un ascenso, para un cuerpo técnico que no tiene mayor tiempo de trabajo, condicione desde diversas aristas la expresión de un trabajo específico (ganar partidos), pero tampoco es explicativo en su totalidad, de la carente capacidad de un equipo para poder lograr un triunfo en condición de visitante.

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