Loínos destacaron la recuperación anímica que significó triunfo ante Deportes Valdivia

IMPORTANCIA. Naranjas venían de dos derrotas consecutivas en condición de forasteros y supieron sobreponerse a los embates del rival en los primeros minutos, para luego ‘dar el golpe’ en los momentos precisos del encuentro con los sureños.

Era un partido que tenía todas las complicaciones y presión imaginables. El elenco minero sabía que debía dejar los tres puntos en casa. Primero, porque venía de dos derrotas consecutivas en condición de forastero y, en segundo término, porque un empate o derrota naranja en Calama dejaba en entredicho la continuidad de Rodrigo Pérez en la banca minera.

Aquella presión se notó durante los primeros minutos el domingo ante Deportes Valdivia, donde según el propio técnico loíno, la visita mereció al menos un descuento. Sin embargo, más allá del nivel que se mostrara, lo imperioso era el triunfo para recomponer la confianza en el trabajo y se consiguió.

Cobreloa supo golpear en los momentos justos, con jugadas de pelota quieta, en momentos clave del encuentro, y aquello terminó por desesperar a los sureños. Encima, se sobrepuso de muy buena forma a la expulsión de Miguel Sanhueza, cuando apenas se jugaban los 7 minutos del segundo tiempo. Pese a ello, mantuvo el cero en puerta propia e incluso se dio maña para ampliar el marcador en inferioridad numérica.

Con esto, no sólo Cobreloa aumenta su invicto de local, sino que además continúa con canasta limpia en Calama, con tres partidos disputados y nueve puntos ganados. Al debe sigue de forastero, donde en tres duelos acumula un solo punto. Más allá de esto, la victoria ante Deportes Valdivia tiene un sustancial componente sicológico que en Cobreloa esperan se traduzca en mejorar el rendimiento fuera de la capital loína, condición esencial para pelear la posibilidad de ascender a fin de temporada a la Primera A de nuestro fútbol.

Polifuncionalidad

Uno que confesó que estaba complicado antes del partido con los sureños y que encima debió cumplir labores de enlace fue Ignacio Jara. El joven delantero, que en esta oportunidad fue retrasado por Rodrigo Pérez, tuvo un excelente encuentro, participando activamente del juego y dándose maña para anotar la apertura de la cuenta.

“Los goles son gracias al equipo y estoy muy contento por eso. En el segundo tiempo estuve muy cerca de convertir nuevamente, pero me preocupé más de las marcas por la expulsión (de Miguel Sanhueza). De cualquier manera, me sentí muy bien en la posición que jugué”, manifestó Ignacio Jara.

El jugador contó que “pasé por un momento malo, mi familia también, pero nunca agaché la cabeza y opté por seguir de frente. La confianza de la hinchada es importante y yo soy uno más de ellos” mencionó.

En cuanto a lo que viene para Cobreloa, Jara mencionó que cada vez nos estamos acoplando más. A seguir trabajando para continuar así. Nos sorprendió Valdivia, que salió en los primeros minutos a presionar, pero golpeamos en los momentos justos”, recalcó el joven futbolista naranja.

Debutante

Otro de los que quiso hablar sobre este desahogo loíno fue uno que debutaba oficialmente con la camiseta minera, el arquero Raúl Olivares. “Feliz por todo lo que hicimos. Lo que revertimos. Veníamos de dos semanas bastante duras, donde nos tocó saborear la derrota y estábamos bastante golpeados. Queríamos levantar lo antes posible, por ende, este partido tenía un gustito diferente y sobre todo contra este equipo que juega bastante bien, que se planta bien, tiene buen pie y que por momentos nos complicó. Lo importante es que nos salieron los goles y terminamos arriba en el marcador”, señaló el golero nacido en la cantera de Colo Colo.

Olivares agregó que “tuve que atajar algunos balones, sobre todo en el primer tiempo, pero bueno, es parte del trabajo del arquero. Uno está para eso, para darle seguridad a los compañeros, ordenarlos y eso es muy importante. Estoy entendiéndome cada vez mejor dentro de la cancha y esto es crucial también para cuando nos toque salir, poder traernos puntos importes”, dijo.

En cuanto a la capacidad que mostró el equipo para aguantar cuando se quedaron con uno menos por expulsión del defensor Miguel Sanhueza, Raúl Olivares reconoció que “no lo esperábamos, pero Miguel estaba amonestado tempranamente y lo condicionó todo el partido. Después, metió una patada que era para amarilla y como ya tenía, significó la expulsión. Nos paramos con el “Guille” (Firpo) atrás, hasta que después entró Matías (González) y pudimos tener esa tranquilidad defensiva que nos da él. Supimos resolver en circunstancias adversas. Con eso nos quedamos”, dijo el golero titular loíno.

EMC

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *