La verdad del escándalo que terminó con cinco jugadores de Cobreloa sancionados

CASTIGO. La información era manejada hace días por el cuerpo técnico y la cúpula directiva del club. Rodrigo Pérez ya había determinado sanciones, pero el tema explotó públicamente luego de que desde la institución salieran a transparentar el hecho.

Se trató de un hecho grave, pero que definitivamente no escapa a la “costumbre” y tradición en Cobreloa respecto a la vida bohemia y la falta del buen entrenamiento invisible de futbolistas profesionales. Pasó siempre y esta vez, como en el 2016 -con la expulsión de la institución de los futbolistas José Barrera, Nino Rojas, Boris Sandoval y Miguel Sanhueza por una foto en un “carrete” donde estaba todo el plantel-, las redes sociales fueron testigo del inaceptable hecho. Y la directiva decidió tomar cartas en el asunto.

Fue en una jornada libre de la semana pasada, en días previos al partido con San Marcos de Arica en que el grupo de canteranos compuesto por Matías González -quien fue titular el domingo pasado-, Gonzalo Pérez, Matías Álvarez, Ignacio Jara -quien también jugó en la puerta norte, pero entró desde la banca- y Juan Carlos Araya se fueron hasta Mejillones junto a sus parejas.

¿El problema? Una grabación del momento que fue subido al historial de la red Instagram de una de las acompañantes de los jugadores. Algo que utilizaron hinchas para echar a correr el video y sentenciar a los jugadores como “de juerga antes de un partido importante”, como ya se hizo en el mencionado escándalo de 2016.

Rodrigo Pérez se enteró de inmediato y habló con los involucrados. Sin embargo, esta semana decidió castigar a los jugadores haciéndolos entrenar aparte por pedido de la directiva. Peor aún, tuvo que dejarlos fuera de la citación para el partido ante Coquimbo y ver cómo le cuestionaron su manejo de grupo justo después de una derrota dolorosa. Tal cual le pasó a César Vigevani con el mencionado “asado” de 2016, donde sólo se castigó a quienes aparecieron en una foto.

Los jugadores involucrados no dan declaraciones, pero admiten que había un par de latas de cerveza para sus acompañantes.

Poco importa, el vicio es el mismo. Hacer pública una actividad privada. Tal como se los hizo ver el jefe técnico a la hora de comunicarles las sanciones al inicio de esta semana. Un descuido que viene a remover lo que parecía un inicio sólido del proceso de Pérez y el proyecto de ascenso para este 2018.

Se hizo público

El hecho, conocido por todos en el club de campo, se había manejado con estricta reserva, pensando en lo perjudicial que significaba publicitar una indisciplina puntual en un grupo, más pensando en que el antecedente último era nefasto.

Cobreloa estaba tercero en 2016 y con opciones de pelear el título cuando reventó el recordado escándalo que dejó jugadores despedidos, al DT sin peso dentro del camarín y, finalmente, al club relegando opciones en el torneo con un plantel absolutamente quebrado y sin rumbo en lo deportivo.

Esta vez, el tema parecía manejado en reserva, aunque Rodrigo Pérez ya había acordado sanciones fuertes. Pero el video se filtró y fue el presidente de la institución, Walter Aguilera, quien salió a reconocerlo públicamente.

Sanciones

Cerca de las seis de la tarde del día miércoles llegaron los jugadores a la sede del club donde se les informó la primera sanción que pasa por no ser convocados para el choque de mañana en la Cuarta región.

Walter Aguilera indicó que en “la situación de ellos hay un acto de indisciplina y estamos indagando mayores antecedentes. Por el momento, ellos están apartados del primer equipo hasta tener una resolución más completa”.

El timonel del club enfatiza en el error grave cometido por los jugadores. “Esto salió de la misma interna de ellos, quienes subieron un video a redes sociales y el tema se viralizó. Lamentablemente, el grupo que estaba participando de esta situación no tuvo el cuidado. Apenas esto se dio a conocer nos llegaron los antecedentes y empezamos a corroborar la información, determinando que efectivamente era cierta”.

Aguilera “pone la pelota al piso” y asegura que “le estamos dando la gravedad que corresponde desde el punto del momento que se supo esta situación. Ellos son jugadores nuestros, son el patrimonio del club, así es que tienen que tener su remezón. No podemos permitir este tipo de cosas y hay que sentar precedentes de comportamiento. Los jugadores están muy arrepentidos, nos contaron su versión y ahora ya le tomaron la envergadura al tema”.

Rodrigo Pérez también tuvo que salir a enfrentar la indisciplina luego de comunicarlo a su grupo de jugadores en la práctica. “No los voy a llevar a Coquimbo, no voy a contar con ellos, porque tenemos que ser consecuentes con nuestra postura, que ha sido flexible, pero que exige responsabilidad con el club que defiende, con su tradición y, principalmente, con tener respeto por los compañeros que están peleando por su oportunidad”.

El DT dejó el asunto en manos de la directiva, aunque no esconde su molestia. “Tratamos de acomodar las jornadas de descanso de las dobles jornadas para empatizar con los jugadores. Pero cuando te responden así, se falta a la confianza. Uno siente que te están metiendo la mano en el bolsillo”, expresó el estratego loíno.

Y lanza una advertencia para los involucrados. “Ya les dije que si quieren volver a ganarse su oportunidad, van a tener que hacer mucha pesa porque rompieron la confianza conmigo y con el grupo”.

EMC

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