Cuando la mente se acostumbra a perder

Transcurridas cinco fechas del Torneo de Primera B, en donde, Cobreloa se ubica como el penúltimo de la tabla con las mismas unidades que el colista es tiempo de hacer una serie de análisis. Del devenir y el presente de nuestra querida institución.

 

Lo peor que le puede pasar a un ser humano es acostumbrarse a perder. Sea cual sea el departamento de la vida a lo que estas palabras apunten. Ya que es sinónimo de que las cosas se están haciendo mal, de que tu planificación en torno a una serie de temas están siendo inadecuadas. Es sinónimo de una constante repetición de fracasos o errores, de los cuales, si no estas sacando conclusiones para lo venidero, quiere decir, que no se está sacando nada en limpio. Y eso es lo que está pasando en Cobreloa: errores desde la dirigencia han hecho al hincha de Cobreloa adaptar una mentalidad perdedora, derrotista, mediocre, en donde, no se está sacando nada en limpio. Más allá del resultado de cada fin de semana.

Hay muchos temas que tocar en relación a Cobreloa, así que, comenzaremos desde ya:

Carlos Rojas: Uno de los primeros errores que se cometió en este segundo semestre de este 2016 fue traer a Carlos “Chifli” Rojas. Director Técnico de quien ya se estaba comprobada su ineptitud, a pesar de tener un gran plantel, para quien escribe, el mejor de Primera B. No pudo dar jamás con el equipo y terminó ganando un solo encuentro ante el nefasto equipo de Antofagasta por Copa Chile. Grave error de la dirigencia fue traer a Rojas, ya que, se regalaron cinco fechas, en donde, esperemos no se pague caro a fin de temporada. Siempre y cuando Cobreloa enmiende su rumbo durante los siguientes partidos.

Lo peor de todo es que se vuelve a contratar a César Bravo. Director Técnico a quien muchos y muchas ya habíamos pedido que siguiera, ya que, le estaba dando oportunidades a jugadores jóvenes. Los mismos que hace mucho vienen salvando la plata en Cobreloa. Jugadores que vienen con ganas de hacer las cosas bien, de ganarse un puesto, llenos de pasión, llenos de sueños. Otra muestra de confusión o ineptitud de la dirigencia de turno.

Mis respetos a don Carlos Rojas por lo que pudo haber hecho como jugador, ya que, tampoco debemos ser mal agradecidos con uno de los grandes ídolos naranjas. El mismo que elevó el nombre de nuestro club a la par de los mejores del continente. Mucho éxito y esperamos le vaya bien en todos los proyectos que desee realizar.

Fútbol base o fútbol formativo: Otro de los grandes temas en Cobreloa está siendo su cantera. Hace ya bastante tiempo que estamos regalando jugadores a los equipos de Santiago, lo cual, me parece terrible. El último caso es el de Nicolás Clavería. Al cual se vendió a Universidad de Chile a cambio de una cantidad de  dinero y un amistoso frente al equipo azul. O sea nuevamente estamos regalando jugadores a los equipos que son rivales directos o esperemos vuelvan a serlo en el corto tiempo.

¿Cuándo será el día que la cantera sea utilizada por el bien de nuestro club? ¿Seguiremos viendo como los equipos rivales alzan campeonatos con jugadores formados en nuestra casa como figuras? El tema es bastante sencillo. Se debe mejorar mucho en este tema para Cobreloa, sobre todo, en lo que tiene relación con el pago de sueldos e infraestructura mínima para que nuestros jugadores puedan desempeñarse de buena manera. Ahora mismo, por ejemplo, existen muchas escuelas de fútbol de nuestro querido club con sueldos impagos, lo cual, no permite un buen trabajo en el fútbol base. Si trabajáramos seriamente en este punto seríamos un ejemplo a copiar a nivel nacional y porque no continental. Recordemos que Cobreloa ha formado a la base de la selección chilena bi-campeona de América. Pero seguimos sin ver a aquellas figuras brillar en nuestro querido club.

Si Cobreloa inyectara una gran cantidad de recursos en este tema fácilmente podría solventar una gran cantidad de años en el fútbol profesional, dándole de paso, oportunidades al Director Técnico del primer equipo. Ya que, se ha demostrado hasta el cansancio que el trabajo allí es bueno, de hecho, somos envidiados por gran parte del fútbol chileno por aquello. Por nuestras divisiones inferiores. A las  cuales hay que cuidar en todo ámbito. Psicológico, emocional y físico, ya que además, el futbolista es un artista, el cual, cada fin de semana debe presentarse a la obra y hacer feliz al público asistente, al menos, por 90 minutos. Esperemos , en este punto, que César Bravo siga dándole oportunidades a los jóvenes. Porque han demostrado que pueden ser más aportes que muchos refuerzos que solo vienen a llenarse los bolsillos.

Participación socios e hinchada: Otro tema que es un déficit en Cobreloa es la participación de los socios y la hinchada naranja, en donde, al igual que en todos los aspectos a nivel país: solo se ven como consumidores, como esclavos y no como ciudadanos. Solo les importa el resultado del fin de semana. Es cierto que hay que hacer un trabajo y educar a las personas en temas políticos pero el hincha de Cobreloa también es un agresor al mirar hacia el lado cuando el equipo lleva casi diez años en una constante depresión. No basta con pagar las cuotas, con ir al estadio, hay que hacer asambleas, exigir que las cosas se aclaren o mínimo leer los comunicados de aquellos grupos que trabajan realmente en post  del club y de esta manera poder informarse de todo lo que pasa alrededor de la institución.

Los hinchas también hemos dejado morir de a poco al club. También merced a aquella arrogancia de que somos un club grande. Hay que darse cuenta que hace rato no lo somos. De la historia no se vive, el presente es otro y solo depende de la organización y el pedir transparencia el cambiar las cosas en torno a Cobreloa. Si estás leyendo esto y eres hincha del club. Solo quiero decir que también eres parte del problema. Basta de apatía. Cada vez que miras hacia el lado nuestro club se muere un poco más. ¿Vas a dejar que muera?

Negocio: Otro punto a considerar es el negocio en el que se transformó nuestro club, en donde, todo tiene directa relación con lo que nombré anteriormente: los juveniles. Al igual que muchos clubes en el fútbol nacional. Cobreloa se transformó en un negocio todo merced a la forma de operar de las Sociedades Anónimas, las cuales, solo ven al hincha como un sujeto que puede pagar por un espectáculo, el cual, es privado de participar y opinar en las determinaciones que las supuestas autoridades del club determinen. En el caso de los juveniles como ya nombré anteriormente, me pareció una vergüenza, que Cobreloa vendiera a un par de jugadores a bajo precio a equipos rivales, en donde, también se piensa solo en hacer  caja con un par de partidos amistosos de equipos de Santiago. Un burdo negocio sin capacidad de mirar más allá del hoy. Sinónimo de ausencia de un proyecto deportivo serio en la institución.

A grandes rasgos: A grandes rasgos los problemas en Cobreloa siguen siendo los mismos de la última década. Con la única diferencia de que el último tiempo parecen notarse más en la conciencia de las personas. Porque estamos en el fondo de la Tabla de Primera B. Algo que cuando nos hicimos hinchas de este hermoso club parecía impensado. Todo sumado a otro problema del hincha promedio de Cobreloa: el que solo le importa el resultado del fin de semana.  

Las soluciones siguen siendo las mismas de siempre: organizarse y tratar de exigir transparencia e información con lo que sucede en el club. Obviamente con las personas indicadas para aquello. Ya que también en Calama existe prensa comprada por el club, a los cuales, solo les interesa seguir tapando las cosas desviando la atención con otras informaciones. El tema aquí no pasa por cambiar jugadores o al Director Técnico de turno. El problema en Cobreloa hoy por hoy es mucho más grave: tiene que ver con un podrimiento de  raíz que ya lleva mucho tiempo. Y todo parte desde la dirigencia de la institución hacia abajo. Organización y trabajo son las claves para que volvamos a ver a nuestro club donde se merece. Sin miedo y con las buenas energías necesarias en todos los departamentos que rodean al club. Porque como decía un lienzo que se colocaba en antaño en la hinchada loína: “No somos grandes, somos gigantes”.

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