Contreras “Es difícil levantarse en la mañana y saber que no tienes que ir al entrenamiento”

Como todos los días, Sebastián Contreras (28) sale temprano a dejar a su hijo al colegio. Pero a diferencia de lo que hacía hace un par de meses, ahora retorna a casa, a trabajar en el negocio familiar, en el hotel y restaurante que tiene junto a su madre. El “Chure” ya no tiene que partir hacia el club de campo para entrenar al club de campo de Cobreloa. como lo hizo en casi toda su carrera. Hace una semana anunció su retiro del fútbol.

“Esperaré hasta que se cierre el libro de pases este año y si no encuentro club, ya decidí que voy a colgar los guantes” dice “El Chure”, un calameño que sólo en el 2010 dejó la zona para irse a probar suerte en Talca. El resto de su carrera la hizo toda en la tienda naranja.

¿Es definitivo? ¿O podrías volver el otro año para la próxima apertura del libro de pases?

Es una decisión que ya tomé, que la conversé con la familia -es casado con Marylin Cortés y tienen dos hijos- y que tiene que ver con el cómo está el fútbol hoy. Muy inestable. Es mejor jugar en el extranjero que en Chile. Y no hablo de irse a grandes equipos o ligas muy competitivas. Es porque acá el tema se puso muy complicado.

¿Pero no has visto ninguna opción que no sea la de renovar en Cobreloa?

Varias. He movido todos los contactos pero la verdad es que me han ofrecido irme como de dos o tres partes en Chile pero me ofrecen entre 300 y 500 mil pesos y para lo que necesito para mantener a mi familia, no me alcanza.

Dejar el fútbol es la parte más difícil para el futbolista. ¿Te pusiste en esa situación?

Sí, y me cuesta mucho. Porque todos los días, después de ir a dejar a mi hijo al colegio yo partía a las prácticas. Es difícil levantarse en las mañanas y saber que ya no tienes que ir a entrenar.

Y si no es el fútbol, ¿de qué vas a vivir?

Tengo la suerte de que no sólo dependo del fútbol, sino sería terrible todo. Por suerte, el trabajo de mi madre permitió que tenga en qué moverme ahora, con los negocios, con el hotel. Ahora, trabajo ahí, apoyando en lo que falta, yendo al supermercado a comprar lo necesario. Así es mi vida fuera del fútbol.

Carlos Rojas dijo que llamó hasta a tu mamá para ver la opción de que te quedaras en Cobreloa…

Lo escuché. Es verdad que me llamó dos veces pero una vez le marcó a mi mamá no sé por qué, ella estaba al lado mío y finalmente, él habló conmigo. No con ella…

¿Saliste desilusionado del club donde jugaste siempre?

Siempre dije que la forma no fue la que esperaba. Yo pasé hartos años en el fútbol y sé que esto es frío. Pero hubiese deseado que un día me llamaran y me dijera ‘Seba, no vamos a contar contigo, te deseamos lo mejor’ con un apretón de manos pero ni eso hubo. Yo llamaba y un día hablé con Pedro Malebrán y le dije que firmaba el finiquito y ya. Me sentía incómodo llamando siempre.

Buenas y malas

El “Chure” hizo una vida vistiendo la camiseta loína, conformó a su familia, se formó un nombre en la actividad, tuvo momentos destacados pero siempre bajo el alero de la banca. “Yo siento que siempre fui al segundo, que al club le convenía tener un arquero que era de acá porque no se gastaba en nada como con otro que viniese de afuera. Pero siempre que llegaba un DT traía su arquero”, confidencia.

Pero uno podría decir que hay responsabilidad tuya en decir ‘si sigo acá nunca voy a jugar’…

Es que me cortaban las alas y eso siempre fue así. Una vez, en 2012 fuimos a jugar con Huachipato y cuando estábamos calentando en la cancha el preparador de arqueros de ellos me dice “por qué no te quisiste venir” y me enteré ahí que me querían. Lo mismo con Colo Colo en la última temporada. Buscaban un arquero para que fuera banca y Julio Rodríguez. Yo hablé con gente de allá pero me dijeron que se cayó porque el club quería salvarse vendiéndome.

Pero si clubes de ese nombre te querían, por qué retirarse cuando los arqueros maduran a los 30 años y tú ni siquiera llegas a esas edad…

Porque el arquero que llega a los 30 bien maduro es el que ha podido jugar y yo nunca pude tener regularidad. Nunca me dejaron. Siempre había uno adelante de mí o una suma de por medio para dejarme ir. Siento que si no sigo ahora, no voy a estar seis meses parado para tratar de reinsertarme después.

¿Alguna escuela de fútbol, quizás?

Yo soy futbolista pero no profesor. No sirvo para dedicarme a eso pero si podría ayudar si me llaman de alguna, porque ya me está contactando gente de acá.

¿Cuál fue tu mejor momento en el profesionalismo?

En el Centenario, contra Peñarol -8 de agosto del 2013- por la historia que tenía el club contra ellos, porque era Copa Sudamericana, porque jugamos un partido increíble, con 40 mil personas en contra, con la barra de Peñarol en la espalda gritándome cosas. Me expulsaron pero aún así, nunca voy a olvidar ese partido.

¿Y el peor?

No es pomada y quienes fueron me vieron totalmente quebrado cuando descendimos en Chillán lo saben. Yo me crié en este club, mi familia es cobreloína y fue muy doloroso. Yo les decía a todos que era una crisis la que estábamos pasando pero que no íbamos a bajar. Cuando finalmente pasó, fue un dolor tremendo, algo que todavía me angustia cuando lo recuerdo.

¿Y este cobreloíno seguirá yendo al estadio a apoyar?

Por supuesto que sí y ojalá que al final del torneo podamos celebrar un ascenso, Me pondría muy feliz por la gente que está ahí y quiero. No tengo rencores con nadie…

“Siento que siempre fui el segundo, que al club le era cómodo tener un arquero de acá porque no gastaban más”.
Sebastián Contreras, ex arquero de Cobreloa.”

EMC

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