Falta de trabajo, falta de intelecto

Por Mathias Altamirano.

Son cerca de las 20:00 horas del sábado 2 de abril del 2016 y el árbitro Claudio Aranda señala al cielo en el césped del Estadio Francisco Sánchez Rumoroso. Cobreloa ha caído ante el colista de la Primera B por tres goles a uno. ¿Sorpresa? Para mí no. Me enfocaré primero en la estadística, Cobreloa, ha ganado solo un partido de visita en toda la temporada. Siendo de paso la peor campaña de la historia como visitante. Y me centraré en el juego, hace bastante rato ya, que cuerpo técnico y jugadores siguen cayendo en los mismos errores. Sobre todo gracias a la inoperancia y soberbia del director técnico: Cesar Vigevani.

Nuestro querido club formó con De Olivera en portería, una línea de cuatro conformada por Gálvez, Guerrero, Gómez y Olivares, en mediocampo Fioretto, Carlos Gómez, Richard Catrileo e Iván Ledesma para dejar en ataque a Patta y Altobelli.

Al igual que el pasado partido en Puerto Montt se comenzó con muchas ganas pero mucho desorden en todos los sectores de la cancha lo que posibilitó que el local abriera la cuenta recién iniciado el partido, de igual manera, Cobreloa logró el empate minutos después a través de Richard Catrileo. Pasaban los minutos y mi cabeza no podía entender a que juega Cobreloa, no entiendo que es lo que se trabaja en la semana, la manera de pararse en la cancha, pareciese como si se jugara a lo que salga cuando se sale de Calama. Es un caos.

En sus últimos dos partidos me he dado cuenta que Cobreloa no tiene un hilo conductor de juego. Y eso se denota inclusive ante rivales bastante mediocres. También favorecido a que Vigevani no tiene lectura alguna de lo que está sucediendo en la cancha. Si has fracasado todo el año jugando de la misma manera, perdiendo la mitad de la cancha e intentando atacar por los costados, cosa que nunca resulta, es tan sencillo como cambiar y dejar de ser terco. Pero o derechamente tenemos un técnico neófito o no le interesa mucho su trabajo. No hay más vueltas.

Lo que pasó el resto del partido es cuento repetido, el rival se encontró con más goles para ganar el partido y Cobreloa no tuvo respuesta alguna.

Merece párrafo aparte las palabras de Vigevani posterior al partido donde acusa falta de entrega de los jugadores, lo cual puede ser cierto, pero también debe admitir sus errores. Los cuales nos han imposibilitado de estar mucho más arriba en la tabla de posiciones. Lo bueno, al menos, es que pase lo que pase al finalizar el torneo este sujeto se irá de nuestro Cobreloa querido.

Ahora mismo estamos obligados a ganar los dos próximos partidos en Calama para ver si llegamos con opciones de clasificar a la liguilla en la última fecha frente a San Felipe, por muy oscura que se vea la cosa, hay que lucharla mientras hayan opciones matemáticas. Aunque hilando fino no merecemos ascender, esa es la realidad, tampoco estamos preparados para competir en Primera A nuevamente, por muy mediocre que esté la competencia, Cobreloa aún sigue con un desorden tremendo, el cual, no se iba a solucionar en doce meses. Es cosa de más tiempo para acabar con este cáncer que nos viene carcomiendo hace una década más menos.

Por último quería añadir una información en desarrollo, la cual, señala un arreglo entre el plantel, dirigentes y cuerpo técnico con la gente de Coquimbo, ya que allá está, quien dejó a Cobreloa en esta situación: Augusto González. Lo cual es un apretón de manos y una vuelta de favores. Información que no me atrevo a ratificar porque no tengo los medios para hacerlo, pero si me preguntan a mí, personalmente no me extrañaría en esta casa de putas que se ha transformado el club.

Para mí en los próximos 12 meses tras el término de este campeonato se verá si entramos en un punto de no retorno tanto institucional como en lo deportivo. ¿Vas a dejar a Cobreloa morir? Solo de ti depende hacer algo, organizarte, informarte, más allá de lo deportivo. Hay una institución que se está cayendo a pedazos.

Columna dedicada a Carlos Lillo Guerrero. Primer Director Técnico de la historia de Cobreloa. Mis eternos honores.

…Si no queremos repetir errores del pasado debemos admirar y apreciar nuestra historia…

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *